_Me mueve el aire_

“Yo no sé lo que me pasa
pa la gente de mi casa
que me he echao a perder…”

Mi cuñado le pregunta a mi hermana por mi salud mental, estoy segura.
Quiero vivir de lo que escribo, prefiero invertir mis horas en una cafetería que en una oficina sin ventilación, no me he dejado convencer por la fiebre running a punto de alcanzar la treintena y soy mi mejor compañía en infinidad de noches y domingos mimosos. Poco existe que pueda llamar “mío”, ahora pinto, recorto y pego, colecciono ilusiones varias y no me gusta mucho la paella. Él, la vecina, mi tía o mi primo, niegan con la cabeza pensando “Esto es de locos”. Y tienen razón, por suerte para mí.

…Por lo visto lo que hago
es toíto lo contrario
de lo que debiera hacer…

Mi abuela me sigue preguntando porqué dejé a aquel novio tan trabajador.
Porque no le quería, abuela. No encajaba en mi filosofía de vida.
Ya, pero ¿eso es importante?
… Pues sí.

Y me regala toallas en lugar de sábanas bordadas porque no está muy segura de que me vaya a emparejar.

Pero se ríe y aplaude con los ojos que haga más caso de lo que calla que a lo que dice.

…Cuando voy a los reuniones
de fiambreras de colores
suscito la compasión
y entre charlas de recetas mis amigas me comentan
que se me pasa el arroz…

Llevo una temporada larga sin cocinar arroz, demasiados carbohidratos. Así ni se me pasa ni se me pega. Pero he compartido más de un café con amigas que cargan con la olla, el arroz y el miedo de si se pasa, ¿qué pasa?
Pues nada. Pasa que cambias de ingredientes, que descubres nuevas cocinas, que aprendes nuevas recetas, y que mañana, si toca, cocinarás el mejor arroz que ha conocido tu dieta.

…Pero no saben que yo
soy suspiro que en el aire va flotando
que se escapa de las manos
y a la suerte de los vientos
voy navegando
A mí me mueve el aire
el aire me mueve a mí…

La incertidumbre es una compañera de viaje muy entretenida, en realidad. El otro día me dijo: tú escoge dirección, fluye y yo invento. Y tienes dos opciones, le haces caso y la abrazas hasta que un día te despiertes y se haya difuminado. O te peleas con ella cada mañana con el riesgo de que se cabree y se quede, pero callada.

Algunos días no me salen las cuentas. A veces, por la tarde, no entiendo nada. Cuando llega la noche me duermen la intuición y las ganas. Y los fines de semana suelen venir invitados como el Deseo, la Curiosidad, la Soledad, la Creatividad o la Conversación a  beber cerveza conmigo.

En realidad vivo acompañada de un gran equipo.

…No me merece la pena
que por santa ni buena
se me dé la bendición
hago lo que se me antoja
y me aburro si me tocan siempre la misma canción…

El día que sea perfecta tenéis permiso para zarandearme hasta que recupere mis cultivadas imperfecciones. Sé que las echaría de menos.
Es una orden.

…Cuando voy falta de amores
lanzo a discreción un guiño
pongo boca de piñón
y me sobran los cariños…

Soy latina.
Lo dice mi amiga y os lo digo yo.
No sé guiñar un ojo, pero no hace falta porque tampoco sé disimular.
Si me haces cosquillas me río con menos sutilidad de la que pretendo.
El problema es que no termino de entender porqué las declaraciones de amor se han dejado de practicar. Me ahorrarían preguntas.

…¡Que me dejen a mi aire, que yo sé por dónde voy!
¡Que me dejen a mi aire, que yo sé por dónde voy!”

A mi dejadme a mi aire, que yo sé por dónde voy. Por dónde quiero ir. Y cuando cambiaré de playa.

 

Fotografía: From The North

Canción intercalada: “Me mueve el aire”, de Las Migas.

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