_A besos_

Tengo un ramo de besos para quien lo sepa regar.

Las instrucciones no están incluidas, te las mandan por fascículos las ganas y la improvisación.

Tampoco tiene un plan de riego establecido. Unos días el ramo te pedirá más agua que otros, pura sorpresa. Como dicen los jardineros vocacionales “toca, y si está seco echa agua”. Con los ramos de besos, igual.

Este tipo de ramos agradece el sol, el calor humano, una conversación y unas gotitas de cervezas o vino blanco, que con el tinto se ponen tontos.

Cuidado con desaparecer de manera brusca, los ramos de besos son susceptibles a los cambios de temperatura y a las huidas precipitadas.

Estos ramos no terminan de comprender los textos rutinarios para dar las buenas noches y los buenos días, pero florecen con un gesto espontáneo, un mensaje inesperado o propuestas que la masa de la población calificaría de absurdas.

Los ramos de besos se cultivan en invierno bajo edredón nórdico, mantas espesas o con el abrazo del koala. También junto a la calefacción, pero es menos íntimo.
En verano el mar les va de lujo, porque la sal cura, las olas calman y las playas de Cádiz son maravillosas.

Para hacerte con un ramo de besos como el que muestra el dibujo puedes optar por coger de la cintura y provocar un beso de los años 50 que desate la floración, o tantear con preguntas a bocajarro. Esta última opción tiene efecto pero poca gracia.

Ante todo, si no vas a saber cuidar un ramo de besos, no lo compres. Los ramos que se marchitan dejan, al menos durante un tiempo, un aroma a rencor, dudas y desilusión que se pega a las paredes de la casa. Puedes ventilar, poner velas aromáticas y comprar otras flores, pero si no has regado el ramo de manera adecuada, tendrás que conversar con el dueño.

Los ramos de besos se encuentran disponibles en circunstancias inesperadas, en rincones diversos y en personas de toda índole. Para saber si el sujeto que tienes delante tiene un ramo de besos a tu disposición, usa la intuición. O bésale.
Esta última opción puede provocar dolor de tripa e insomnio, pero es mucho más emocionante.

Y recordad: a los ramos de besos hay que mimarlos, pero sus cuidados no exigen mucho cerebro, ellos te piden piel y emociones. Y estos ingredientes no se piensan, se regalan.

Un ramo de besos suele llevar consigo facilidades, calorcito y risas bobaliconas. Con el tiempo las flores que nacen de este ramo cambian de color y perfume, pero permanecen inalterables.

Es el regalo perfecto para cualquier ocasión, a besos la vida pasa mejor, y más si afuera hace frío.

 

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