_Escorpio_

Un día quise adelantarme a los acontecimientos futuros, y la mejor manera para hacerlo que se me ocurrió fue suscribirme al boletín de Esperanza Gracia. He mirado sin mucha confianza el correo, a ver qué me ofrecía esta señora de aspecto tan abrazable, y en el ranking semanal decía: Escorpio, el signo más agobiado.

Amiga Esperanza, sí, hay algo que me inquieta, me atormenta, me perturba. No consigo entender por qué todos los maquis de la sierra tienen fijación por mi calma.

Llegan a mi pueblo, atacan, se esconden, guardan silencio, y otro día sin saber cómo, ni dónde, ni con qué excusa, vuelven a atacar. Como estrategia antifranquista me parece heroica, como filosofía de vida, una verdadera basura.

Soy signo de agua. Fluyo, me adapto a los recipientes llamados circunstancias, tengo la capacidad de alimentar la tierra seca, ayudo a vencer incendios vitales, y vertiendo emociones creo que puedo hacer crecer las flores -menos la lavanda, que se me muere-.

Además de la definición general que nos aplicas a quienes compartimos el horóscopo  más sexual del zodiaco (como comprenderás me quedo con lo que me favorece, que lo negativo no me representa, otro día te lo discuto), te añado un par de detalles para que sepas leerme bien el porvenir, amiga.

Si me gritas ¡kamikaze! no te lo podré discutir. Tampoco si me acusas de espontánea, dubitativa en circunstancias inoportunas, o con cierta inclinación a la impaciencia. Estoy trabajando en estos aspectos, que tengo bastante limados. Pero quizás no demasiado, quizás no siempre.

También deberías saber que no creo en las casualidades y sí en encontrar lo que busco de manera consciente o inconsciente. Me provoca tic en el ojo la gente sin sangre en las venas, ver a alguien eructar para dentro y que lean mi libro por encima del hombro. Me provocan terror situaciones como enamorarme de un cobarde, dejar a medias proyectos que me ilusionan, o estar nadando y toparme con un tiburón.

Creo con firmeza en la frase de Aristóteles Una esperanza es el sueño de los hombres despiertos” y en los versos de Luis García Montero “Un realista que vive el mundo de los sueños, un soñador que quiere vivir la realidad”. Y entre tanto sueño, a veces descubro que los cumplo. Cada vez más, para mi fortuna.

Ahora que me conoces un poco mejor -sin intención de menospreciar tus dotes adivinatorias-, me encantaría recibir la información que te dan los astros sobre esta inquietante situación que vivo yo y muchas otras personas, sin importar sexo o edad. Aunque diré que en la sierra se esconde más el género testicular, por si te ayuda a ver el futuro.

Y repito, a mi los maquis siempre me han parecido héroes, quizás por eso los atraigo. Pero si eres capaz de decirme cuándo dejarán de bombardear mi fachada y se van a sentar a conversar como personas de mismo bando que somos, te lo agradeceré siempre.

Y ya que me expongo, confesaré que esta mañana soñé que hacía pis y sí, lo he hecho. Ha sido un precioso viaje a la tierna infancia.

Agradeceré el apoyo de mis lectores, y sobre todo saber quién lee hasta el final.

Gracias por la escucha, Esperanza.

Atentamente, tu amiga Escorpia.

 

 

Fotografía: Graffiti con los maquis que sí me gustan.

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