_Probabilidades_

Prestamos nuestro cuerpo a las probabilidades, a la posibilidad aleatoria de que algo suceda, o no, sin forzar nuestra opción preferida. Somos una sucesión de decisiones que esquivamos o afrontamos. En realidad, somos más situaciones esquivadas -como protagonistas o daños colaterales- porque la realidad tiene más miedos que vergüenzas.

Hasta que optas por jugar con el azar eligiendo, al menos, tus cartas.

Hay tres razones que ponen en movimiento a las personas, que consiguen que cometan locuras, que arriesguen, que se atrevan a vivir. Las tres son igual de legítimas, aunque dependiendo de las circunstancias, no siempre son igual de éticas. Amor, sexo y dinero.  La prioridad la ponéis vosotros.

Dicen que el amor mueve el mundo, pero si miramos en distancias más cortas, te das cuenta de que también paraliza a las personas. Hay quien se queda congelado ante esta emoción, por las probabilidades que puede haber de sufrir, o de amar.

El sexo es, probablemente, la excusa preferida para introducirse en alguien. También de manera metafórica. Y la razón más fácil para salir de ahí, que un buen polvo con una compañía vacía, siempre deja de compensar.

¿Alguna vez has deseado ver cómo habría continuado una historia si hubieras actuado de manera distinta? ¿Nunca has deseado cubrir todas las posibilidades, poder tener varias vidas que agotaran todas las probabilidades y elegir quedarte en la que más te guste?

Un Yo que discurra por la versión en la que la relación se basa en fluidos, sábanas revueltas y algún abrazo espontáneo. Sexo con fecha de caducidad y ningún anclaje sentimental.

Un Yo que se permita ser curioso. Que se cuestione qué puede pasar si se queda a desayunar, que decida quedarse a ver qué hay después de la piel desnuda y el derroche de energía animal.

Un Yo que sepa arrancarse los capítulos gangrenados, los que te dejan parado ante alguien que te despidió cuando tú tenías los oídos tapados y los ojos cerrados.

Una versión de ti racional, otra pasional, otra con inteligencia emocional. Y que permanezca la que le ponga más ganas al juego.

Por suerte no podemos cubrir todas las probabilidades. Y si, es una suerte tener que decidir, porque si estamos anestesiados sabiendo que al no actuar podemos perder, imaginad si hubiera un Yo que seguro va a ganar. Un mundo donde no existe la incertidumbre, el riesgo o la sorpresa. Un panorama de dormidos.

La probabilidad del “no” nos obliga a perseguir con vértigo el sí. Y si no te acuerdas de que este pellizco intermitente en el estómago es divertido, haz una visita al parque de atracciones.

Este salpicón de pensamiento, en círculos, expuestos en varias mesas con alcohol y con matices variopintos, es responsabilidad de Probabilidades, una obra escrita por Chiqui Carabante y protagonizada por Antonio Aguilar, que podéis ver los días 25, 26 y 27 de mayo en la Sala Mirador.

He tenido la suerte de leer su páginas antes de que cobre vida en el escenario. Esta reflexión puede acabar de muchas maneras después de los aplausos, y yo estoy deseando debatirlas todas.

¿Qué probabilidad hay de que sea contigo?

TU ENTRADA PARA “PROBABILIDADES” 

 

Ilustración de Sandra de la Cruz (@_drasan_)

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s